Recursos Feministas #4: Micromachismos

Bajo la etiqueta de micromachismos compartiremos experiencias reales y actuales que demuestran como el machismo sigue muy presente en el día a día, infiltrándose sigilosamente en muchas situaciones de las que no nos damos cuenta. Por eso queremos hacerlas visibiles, para no solo denunciarlas públicamente sino también para ayudar a que las personas seamos mas conscientes de su existencia y por tanto podamos combatirlos.

Aquí va la experiencia de Edu, que lleva muchos años trabajando de cara al público y hoy nos comparte un micromachismo que vivió no hace tanto tiempo cuando trabajaba en una juguetería:

Era un día como cualquier otro en el trabajo, la tarde pasaba tranquilamente cuando de repente, por la puerta de la juguetería entró una mujer joven, de aproximadamente unos veintidós años, que dubitativa se dirige al dependiente para preguntar si tiene carritos. El dependiente amablemente le pregunta, para cerciorarse de que es exactamente lo que la clienta busca, si se refiere a carritos para bebés. Ella afirma que sí, que está buscando un carrito para un muñeco. Aclarada la duda, el dependiente acompaña a la clienta a la zona donde se encuentran este tipo de juguetes. Mientras recorren la tienda, se puede observar como ésta se divide por secciones que están señaladas por colores: rosa para los “juguetes para niñas”, azul para los “juegues para niños”, verde para los juguetes que se utilizan al aire libre y amarillo para los juguetes para la primera infancia. También las cajas de los propios juguetes dejan claro su público destinatario: muñecas como los Pin y Pon, las Barbies o los Nenucos, cocinitas, sets de limpieza, disfraces de princesas, manualidades vienen insertos en cajas de color…. Rosa. Sin embargo, balones, Lego city, disfraces de superhéroes como Spiderman o Superman, coches Hot Wheels o la gran mayoría de los Playmobil vienen en cajas de color…. ¿A que podéis adivinarlo?.

¿Para qué edad lo quiere? Pregunta el dependiente. Ella contesta: para año y medio. A continuación, el dependiente le muestra las opciones disponibles en la tienda: dos modelos idénticos pero de diferentes marcas comerciales y, por tanto, de diferente precio también. Una de las marcas sólo tiene el carrito en color rosa y la otra en color rosa o azul. Esa es la variedad de colores que existe a la venta para ese producto. El dependiente se da cuenta de que la clienta se muestra nerviosa y que empieza a hacer preguntas irrelevantes, parece que le cuesta formular la duda que lleva rondándole en la cabeza desde que entró en la juguetería. Finalmente se arma de valor y con un hilillo de voz avergonzada dice: “tengo que contarte una cosa… el carrito es para mi hijo. El dependiente no entiende la vergüenza que experimenta la clienta, él hace tiempo que aprendió que los colores no tienen género, simplemente son juguetes cuya finalidad es que niñas y niños se diviertan y aprendan y así se lo hace saber a su clienta. Ella contesta que a su pareja y padre del niño, no le va a hacer ninguna gracia que compre este juguete. El dependiente, sorprendido, le pregunta si su pareja no lleva en el carrito a su hijo cuando van de paseo, ella afirma pero se sincera y le cuenta que él dice que para él no es lo mismo.

Finalmente, la clienta verbaliza que ya volverá en otro momento a por el carrito…. Algo que nunca llega hacer.

¿Y tú? ¿has experimentado, vivido o visto algún micromachismo? ¿te gustaría compartirlo con nosotras? Anímate y escríbenos a info@laboratoriosocial.es estaremos encantadas de escuchar y compartir tus historias.

(Y sí, hemos querido tachar lo de micro, porque de micro no tienen nada)